Aníbal Barca: 10 datos fascinantes sobre el general que casi tumbó a los romanos

Aníbal Barca: 10 datos fascinantes sobre el general que casi tumbó a los romanos

Aníbal Barca fue uno de los más grandes generales del mundo antiguo y estuvo cerca de destruir Roma mucho antes de que se convirtiera en un imperio. Nació en Cartago en el 247 aC y su padre, Amílcar, fue uno de los principales generales en la Primera Guerra Púnica. Fue durante la Segunda Guerra Púnica donde Aníbal se hizo nombre. Increíbles victorias en Trebbia, Trasimene y Cannae dejaron a Roma al borde de la derrota.

Aunque no pudo terminar el trabajo, continuó mostrando su notable liderazgo a lo largo de la guerra y posteriormente. En este artículo, analizamos diez datos interesantes sobre el legendario Aníbal Barca.

1 – ‘Barca’ Significa relámpago

El padre de Aníbal, Amílcar, también fue un destacado comandante militar y se hizo conocido por sus ataques a la velocidad de un rayo en territorio enemigo. Luchó contra Roma durante la Primera Guerra Púnica (264 – 241 aC) y dirigió las fuerzas terrestres cartaginesas en Sicilia durante los últimos seis años del conflicto. Al comienzo de la guerra, los cartagineses se habían sorprendido por la ferocidad de las legiones romanas y decidieron cambiar de táctica.

En lugar de luchar en batallas abiertas, eligieron utilizar tácticas de guerra de guerrillas que implicaban acosar a las guarniciones romanas aisladas y cortar las líneas de suministro. Aunque Amílcar no ideó la táctica, la dominó absolutamente, y los romanos le temían por su capacidad para realizar redadas rápidas. La velocidad de estos ataques le valió el apodo de Baraq (Barca), apellido que también pasaría a Aníbal.

2 – Montó un elefante que le faltaba un colmillo

Mucho se ha escrito sobre los elefantes de guerra de Aníbal mientras cruzaban los Alpes. El comandante cartaginés tenía su propia bestia, llamada Surus (el sirio). Aunque la mayoría de los elefantes eran africanos, Surus era supuestamente un gran elefante asiático al que le faltaba un colmillo. Los historiadores creen que fue un elefante indio que descendió de aquellos que habían sido capturados por los Ptolomeos de Egipto.

3 – Usó formas innovadoras de romper las rocas que encontró en los Alpes

Su legendaria marcha a través de los Alpes habría quebrado a un comandante menor. Los cartagineses se enfrentaron a una tórrida prueba que podría haber terminado su plan de atacar Roma antes de que empezara. Además del trekking a través de terrenos difíciles, había una pequeña cantidad de emboscadas de las tribus de las montañas. Durante el transcurso de la marcha, los cartagineses perdieron un número significativo de hombres debido a escaramuzas y caídas.

Durante el viaje, Hannibal fue bloqueado rutinariamente por rocas gigantes, por lo que tuvo que pensar en formas ingeniosas para deshacerse de ellas. En una ocasión, la marcha fue detenida en un área particularmente peligrosa por rocas gigantes. Como los hombres no estaban en condiciones de mover las rocas por pura fuerza, Hannibal tuvo que pensar en un plan astuto para despejar el camino.

Aparentemente ordenó a sus hombres que encendieran fuego para calentar las rocas hasta que se volvieran increíblemente calientes. El siguiente paso fue tirar cubas de vino/vinagre sobre las piedras. La rápida transición del calor al frío hizo que las rocas se agrietaran. Cuanto más grandes se hicieron las grietas, más fácil fue verter más líquido, lo que causó que las grietas se expandieran aún más. Finalmente, las rocas fueron lo suficientemente débiles como para que los hombres de Aníbal pudieran romper las rocas.

4 – Perdió la visión de un ojo en su invasión de Italia

A pesar de su brillantez al principio de su invasión de Italia, Aníbal Barca no siempre tomó la mejor decisión posible. Después de la victoria en la batalla de Trebbia en 218 a. C., Aníbal decidió cruzar un pantano para sorprender a los romanos. Aunque finalmente lo logró, el costo de cruzar esas aguas se saldó con varias muertes entre su ejército. Además, sufrió una infección ocular, que se tornó tan grave que acabó perdiendo el ojo.

5 – Su personalidad ganó a sus tropas

Además de poseer una habilidad militar sobresaliente, Aníbal era la definición misma de “líder”. No solo logró controlar a su ejército, que estaba compuesto por una gran proporción de mercenarios, sino que también fue capaz de mantener a todos juntos durante los muchos momentos difíciles con los que se topó el ejército. Las pérdidas sufridas durante el cruce de los Alpes y el pantano en Italia podrían haber conducido a un motín con cualquier otro general.

Según las evidencias literaria de la época, Hannibal era conocido por su carisma y eligió dormir entre sus soldados durante las duras condiciones que encontraron. Cuando los suministros comenzaron a agotarse, se negó a recibir un tratamiento especial y pasó hambre con sus hombres. Durante los tiempos difíciles, los hombres de Aníbal sabían que podían confiar en él, y él pagó su fe con una serie de magníficas victorias.

6 – Eligió deliberadamente Cannas para atraer a los romanos a la batalla

La Batalla de Cannas en el 216 aC todavía se cree que es la mayor pérdida de vidas humanas durante un solo día en la historia de la batalla. Las estimaciones sobre las bajas romanas varían; Polybius escribió que más de 85.000 romanos murieron, mientras que Livy dijo que eran más de 67.000, en comparación con las 5.700 bajas cartaginesas. Cuando se tiene en cuenta que la población masculina adulta estimada en Roma en ese momento era de alrededor de 400.000, las cifras de pérdidas romanas se vuelven aún más sorprendentes.

El hecho de que la batalla sucediera en Cannae no fue casual. Los romanos habían usado la ciudadela en ruinas como una reserva de alimentos (grano, entre otras cosas). Aníbal sabía la importancia de Cannae y comenzó a marchar hacia ella desde su campamento en Geronium, que estaba a unos 75 kilómetros de distancia. Ni los soldados de Aníbal Barca sabían la verdadera razón por la que quería pelear allí.

Aníbal era consciente de que Roma aún dependía del grano cultivado en Italia, especialmente en Apulia, que es donde se encontraba Cannas.

7 – Su victoria más grande en última instancia llevó a su derrota

Quizás irónicamente, la victoria de Aníbal Barca en Cannae, su mayor victoria, lo llevó a su caída, ya que comenzó una secuencia de eventos que resultaron en su retirada a Cartago. Después de la catástrofe de Cannas, los romanos finalmente se dieron cuenta de que luchar contra Aníbal en una batalla abierta llevaría a una derrota segura. Si somos críticos con Aníbal, podríamos decir que no aprovechó para atacar a Roma cuando tuvo la oportunidad.

El principal problema fue que la forma de la derrota en Cannae obligó a los romanos a reconsiderar completamente sus estrategias de batalla. Las tácticas de golpear y correr de la estrategia de Fabio hicieron un buen trabajo al interrumpir las líneas de suministro cartaginesas y debilitar a su ejército. Las cosas empeoraron para Aníbal cuando tuvo que proporcionar hombres para las ciudades que habían desertado en el sur de Italia.

8 – Usó bueyes para crear un ejército falso

Fabio también había sido el comandante antes de Cannas, y estuvo cerca de capturar al gran general en el 217 a.C. Cuando Aníbal llegó a un terreno llamado Ager Falernus, pudo ver que los romanos estaban en las colinas y habían atrapado completamente a su ejército. Parecía que solo tenía dos opciones; rendirse o arriesgarse a una masacre. Sin embargo, Aníbal tuvo una idea muy diferente, una que superó por completo a Fabius.

Por la noche, Aníbal ordenó a sus hombres que recolectaran 2.000 bueyes. Luego les dijo que ataran los haces de madera a los cuernos de los bueyes y que prendieran fuego a la madera. Los romanos, creyendo que era un intento cartaginés de escapar, estaban completamente confundidos cuando escucharon más sonidos que resultaron ser el verdadero ejército cartaginés escapando por la ruta más débil. Como siempre, Fabius fue cauteloso y eligió mantener su posición sin darse cuenta de que había dejado que Aníbal se escapara.

9 – Las serpientes venenosas como arma

A los antiguos comandantes se les ocurrían rutinariamente estrategias inusuales para derrotar a los enemigos, y teniendo en cuenta lo inteligente que era Aníbal Barca, no es ninguna sorpresa saber que tenía algunos trucos bajo la manga. Uno de sus más extraños fue el uso de serpientes venenosas como armas. Durante la guerra entre Pérgamo y Bitinia (190 – 184 aC), Aníbal luchó por el rey Prusias de Bitinia.

Durante una batalla en el mar, Aníbal fue superado en número por el enemigo, por lo que recurrió a una táctica inaudita; creó un ingenioso esquema que se aprovechó del miedo pergamónico al veneno y el dolor. En primer lugar, Aníbal le dijo a algunos de sus hombres que fueran a tierra y capturaran la mayor cantidad posible de serpientes venenosas. Luego empacaban las serpientes en vasijas de arcilla para arrojarlas sobre las naves de los enemigos.

10 – Fue un excelente estadista y administrador

Si bien Aníbal Barca es conocido por su inteligencia militar, también era un diplomático y administrador hábil. Su padre, Amílcar, estuvo en el extranjero en campañas durante los años de formación de Aníbal, pero esto no le impidió la educación. De regreso en Cartago, se benefició de la tutela de algunos de los mejores eruditos que Grecia tenía para ofrecer, y esta educación sirvió para crear gran efecto más adelante en su carrera.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *